jueves, agosto 18, 2022
    Naufragios

    Andrea Treviño

    Al leer Plantar una sombrilla de colores en la arena (Estoy aquí), parece ser que uno se embarca hacia un viaje que, pese a pertenecer a quien narra, termina ejerciendo la presión de alta mar en uno mismo. Para el navegante, en este caso el lector, comienza una transformación de la que cada crónica o ensayo literario parece ser un barco para viajar, siendo esto un soporte que permite el navegar entre lo escrito sobre la memoria y el recuerdo. En este viaje se presentan diversos naufragios. El encuentro y el reconocimiento entre quien lee, el narrador; el yo con el otro. Esta travesía se usa como un recurso metafórico sobre los diferentes planos de subjetividad y es testimonio de transformación.

    Sucede que, al narrar lo personal, se crea una realidad mediante el lenguaje. Quien escribe presta una voz a quien, en silencio, lee la realidad que va formando palabra tras palabra. El lenguaje nombra, y por lo tanto, permite revivir el pasado y crearlo de nuevo. Habitar los sitios antes conocidos: encontrar una ciudad en un bolsillo (la ciudad mía, la hermosa ciudad oculta en los bolsillos del vendedor), hacer un viaje (como el pajarillo que lleva en el pico una ramita de lo que será su futuro nido), perderse entre los mercados de una ciudad en la ribera de otro continente y encontrarse, también, como si fuera un reflejo, en cada una de las mujeres que caminan en un supermercado, sentirse entonces hija de la misma tierra de esas mujeres. Descubrirse y encontrarse; ser uno con el otro. Ya sea en los lugares reales o entre las páginas de las crónicas. Lo personal, entonces, se vuelve político en este juego llamado reconocimiento. Con las narraciones presentadas no somos amigos, ni conocidos. En todo caso, somos testigos de los demás.

    Los textos reunidos en esta obra remiten a diversos viajes. Un trayecto de un lugar a otro y de vuelta que comienza en la ciudad de las montañas, llega hasta la primera capital de Portugal y regresa a la sultana del norte con un pasajero que habita en el mismo cuerpo y, sin embargo, es diferente a cuando se fue. El proceso de ser madre, de dejar el papel de protagonista en una historia para cederlo a alguien que será una parte de ti. El libro relata los procesos de la experiencia que se ven representados en las batallas propias de una mujer extranjera, embarazada y luego madre, emprendiendo el desafío de un doctorado y un matrimonio.

    El viaje entre un mar por descubrir, del cual la narradora alguna vez fue capitán y navegante y que, después del choque de las olas coléricas sobre su cuerpo, nunca regresó a ser la misma (me partí en dos. Se rompió una Ximena, emergió otra) concibe crear una metamorfosis casi imperceptible, segura y profunda. De manera que las narraciones no se quedan a la deriva como algo ajeno, sino que nos involucran, como si se tratara de un viaje personal. Las crónicas se toman de la mano de quien narra y, al final, devuelve la vista hacia quien lee, puesto que quien contempla no sólo se detiene y descansa (…) sino que descubre motivos para percibirse existiendo de forma diferente, creando un disfrute del testimonio del otro, náufrago, como nosotros.

     

    Título: Plantar una sombrilla de colores en la arena (Estoy aquí)

    Autora: Ximena Peredo

    Edita: UANL

    Año: 2019

     

     


    Andrea Gorgonia Treviño. (Monterrey, 1999). Estudiante de la Licenciatura en Letras Hispánicas de la Facultad de Filosofía y Letras. Becaria del Centro de Creación Literaria de la UANL. Ha publicado en medios digitales como Revista Levadura y Vertebrales: Seres de opinión y colaborado en Tres Nubes Ediciones.