Tristeza, Ira, Aceptación, Culpa, Floto, Cerezas

Diana Garza Islas

 

Alguien debió haber calumniado a alguien 

porque sin haber hecho nada precisamente malo

una mañana alguien me abandonó—

En 1633 

un proceso en contra del heliocentrismo

me salvó de la hoguera, sin embargo—

 

A veces las palabras son más poderosas que la verdad.

Dices no: el mundo gira. 

 

Y todo el cuerpo yendo hacía ahí. 

 

Hacia lo concéntrico del dolor

mora, coral, rumia

lo blanco del cubo que se azara

en puntos de sentido greña finta el hecho

de que las plantas son mi única compañera

hacia lo que el cuerpo deja en el camino 

al transformarse.

No tenemos las mismas células hoy que cuando teníamos 

dos 

soles, en lugar de frente

corazones, estómagos, cerebros: todo se distribuyó a pares

excepto la locomoción: yo me quedo aquí

contigo, aunque te vayas, ojalá 

los abuelos fueran eternos

ojalá como las medusas que se vuelven más y más 

jóvenes hasta morir, en el proceso de volver 

a nacer no llegan

halo último: piedra con puertitas hacia dentro:

eso ni existe, Rumia

los besos, calor por contacto

ojos de cordero puedo ponerle aún en el río

para que miren el desmonte 

del universo en curso; vacas flacas, 

arcas llenas a— —de anegación.

 

Y todo el cuerpo yendo hacía ahí.

 

En cada pulso, en las ideas

de comprar una casa, al esquivar 

una paloma 

pero ella siempre vuela antes, riendo de la situación.

Y todo el cuerpo yendo hacia ahí, Rumia

hacia un punto que no 

es fijo, y la palabra no no nos salva

no esta vez: un proceso así, dicen, no 

es lineal

es abierto, sinuoso, no

se llega al FIN

superadoparasiempre; se abandona

como tú, a mí, en el arte importan más 

los materiales con los que no construimos 

nada, precisamente

la exposición, el desgaste por el ruido

al viento, como en el arte, el amor 

es shock, no finalidad

importan los senderos, el enredo

perderse hacia ahí

en rutas intestinales — que no 

son las mismas células, pero sí las veces

contenidas que expulsé —no sé qué

ni si así se escribe— algo que no puedo procesar aún

tampoco con palabras; no 

dice la verdad el cuerpo, pero la insinúa 

a voces el cerebro de abajo

con un manual que incluye

heces en todas sus variantes:

el proceso de moldear el pensamiento para dejar de pensar

el proceso de tirar tus cartas — ninguna

el proceso de archivar / des-desarchivar fotografías

el proceso de llevarse un miembro humano vivo a la boca para hacerlo crecer.

 

Negociación. ¿Si me cortara un dedo en qué momento empezaría a estar muerto?

 

Morir de amor 

no es morir, nadie se muere 

por

moverse—

Un proceso es algo que avanza  

avanza avanza como el ronroneo

ppurrrr ppurrrr, dice el diccionario

 

y sin embargo

te extraño.

 

(En esta línea ya no.)

 

Y todo el cuerpo yendo hacía ahí.

 

Todos los cuerpos del mundo 

apiñados para ver 

una simple esfera

la esfera misma donde hacemos, rumiamos

deshecemos, miramos 

hacia 

precisamente— nada

como nuestro sticker favorito:

Vaca Contemplativa al Horizonte

“Son Procesos” dice abajito, “Mú es Mú”

más abajito

las reses transformadas, las haces 

surgir 

con el cerebro de abajo.

 

Y todo el cuerpo yendo hacía ahí.

 

A la misma esfera que es, que está

 

 —rota, todavía

 

aunque debo 

decir que no.

 

 

NOTA: Este texto fue escrito a partir del verbo “procesar”. Incluye mi última versión del duelo y otros K.ameos Galileísticos. 


Diana Garza Islas (Santiago, Nuevo León, 1985). Sus libros más recientes: El sol es verde si lo miras (UANL, 2024), Black Box Named Like to Me (Ugly Duckling Presse, 2024) y Probable Synonyms of the Word Sololoy (Carrion Bloom Books, 2025). Actualmente es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte.

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